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martes, 17 de abril de 2012

Loja para disfrutarla

El trayecto entre Cuenca lo disfrute, pues el paisaje fue especialmente hermoso, aunque tuvimos lluvia en un tramo.



Caminar Loja, ir en su transporte urbano y caminarla, fue una muy buena experiencia. Subir a un carro, como se les llama en Ecuador a los buses, son los mismos cuarto de dolar que se paga en cualquiera de las ciudades de este pais.


Cuando vi por primera vez la Puerta de Loja, la curiosidad me llevo hasta allí y ver la combinación de servicios que tiene, le da un encanto mayor, en especial cuando uno de sus funcionarios, acepta darla, no importa como.



Freddy Ramirez me atendió y con sus palabras precisó como funciona esta bella Puerta de Loja.
  


Mirar Loja desde este sitio fue encontrar una ciudad con urbanismo moderno, construido en laderas no muy inclinadas. Este espacio en si es especial, teniendo en su interior, salas de exposiciones, un salon de reuniones, restaurante y mirador, al lado de su rio. 




Fue bonito hablar con una persona que atiende vendiendo periodicos, revistas y caramelos entre otras cosas y encontrar conocimiento.

lunes, 16 de abril de 2012

Cuenca y sus sorpresas arquitectónicas, urbanísticas sin contar con una gastronomía popular original.

Cuenca me recibió en horas de la noche y llegue extenuado del viaje. Busque un hotel cerca de la terminal, lugar donde apenas pase la noche para buscar en la mañana siguiente otro que tuviera un buen internet, para actualizar el blog. 
Cuando sali del nuevo hotel, para recorrer la ciudad, me encontre con una perla urbanistica, sus andenes o veredas, sus vías, y la combinación de fachadas le dan un aire de ciudad característica, y muy bella.
Disfrute de sus sitios. Me subí a un bus urbano, a donde se introduce las monedas de dollar en una alcancía que registra si se han completado los veinticinco centavos, pero no hay un mecanismo diferente. Así llegué a Ricaurte, lugar muy cercano y tranquilo.

El restaurante me quedaba a una cuadra del hotel que esta vez ocupe. Sencillo, muy bien atendido y me gusto tanto que decidi acompañar quien mas disfrutaría lo mismo que consumí.



Al ir a tomar el transporte para Loja, en la terminal converse con la encargada de una cafetería y quede sorprendido lo que me pregunto si era paisa, pues ella sabia que eran de Nariño. Me pareció un chiste pastuso.